El cliente arma el pedido
Ve fotos, precios, ofertas, variantes y extras. Elige retiro o entrega según lo que el negocio tenga habilitado.
Publicá tu menú online, recibí pedidos en el POS, mandalos a cocina y asigná el reparto. El cliente compra directo al local y vos conservás el control de la venta.
El menú, la cocina, el delivery y la caja comparten catálogo y estados. No hace falta copiar mensajes ni volver a cargar precios.
Ve fotos, precios, ofertas, variantes y extras. Elige retiro o entrega según lo que el negocio tenga habilitado.
El pedido entra a la pantalla de pedidos online. Al aceptarlo, los importes se recalculan contra el catálogo actual y pasa a cocina.
La vista de reparto muestra cliente, teléfono, dirección y acceso al punto exacto en Google Maps para iniciar la ruta.
Cada negocio recibe un link para compartir por WhatsApp, Instagram o código QR. Los cambios de catálogo se publican desde la misma cuenta.
Las apps de delivery cobran un porcentaje de cada pedido. El número exacto depende de tu contrato, pero el mecanismo es siempre el mismo: cuanto más vendés, más pagás, sin techo. Hacé la cuenta con tus propios números.
Tomemos un local que hace 40 pedidos por semana con un ticket promedio de $12.000. Son $480.000 de facturación semanal por ese canal, alrededor de $2.080.000 al mes.
Con una comisión del 25%, ese local le deja a la app unos $520.000 por mes. Con una del 20%, $416.000. Con una del 30%, $624.000.
Un abono fijo mensual no se mueve: es el mismo con 40 pedidos que con 400. Ahí está la diferencia, y por eso crece a medida que al local le va mejor.
Los números de arriba son un ejemplo para que veas el mecanismo, no una cotización. Reemplazalos por los tuyos: cantidad de pedidos, ticket promedio y el porcentaje que figura en tu contrato.
Sería deshonesto decirte que apagues las apps mañana. Hacen algo que tu canal propio no hace: te muestran a gente que no te conoce. Lo inteligente es entender para qué sirve cada uno.
| App de delivery | Tu canal propio | |
|---|---|---|
| Para qué sirve | Que te descubra gente nueva que buscaba "hamburguesas cerca". | Que el que ya te conoce vuelva a pedirte sin intermediarios. |
| Costo por pedido | Un porcentaje que crece con tu facturación. | Cero. El abono es fijo. |
| De quién es el cliente | De la app. No accedés a sus datos de contacto. | Tuyo. Queda en tu base con teléfono y dirección. |
| Quién fija las reglas | La app: comisiones, posición en el listado, promociones. | Vos: precios, envío, horarios, zona. |
| Quién entrega | Su flota, con su tiempo y su trato con tu cliente. | Tu repartidor, con tu nombre y tu forma de atender. |
La estrategia que le funciona a la mayoría es usar las apps para captar y el canal propio para retener: cuando el cliente ya te probó, dale una razón para pedirte directo la próxima vez.
Abrir la tienda es la parte fácil. Esto es lo que hace la diferencia entre un enlace que nadie toca y un canal que factura.
No. El modelo es de suscripción: pagás un abono fijo mensual y las ventas del menú online van directo al negocio, sin un porcentaje por transacción. Con 10 pedidos o con 1.000, el abono es el mismo.
Sí. El negocio elige el canal: que el pedido entre a la app, que se arme y se mande por WhatsApp, que entre a la app y además se confirme por WhatsApp, o mostrar solo la carta sin carrito. Se cambia cuando querés.
Sí. El catálogo publicado está vinculado a tu cuenta y los cambios de productos, precios y stock se reflejan en la tienda. Un producto que se queda sin stock aparece como agotado y no se puede pedir.
No. Entra desde el navegador de su celular con su usuario y ve solo la vista de reparto: los pedidos pendientes, la dirección, el teléfono del cliente para llamarlo con un toque y el botón para abrir el punto exacto en Google Maps.
Sí. Podés cobrar un envío fijo, hacerlo gratis a partir de cierto monto, o dejarlo a coordinar por WhatsApp cuando la zona es muy variable. Las tres opciones conviven con el retiro en el local.
Sí, de dos maneras: una pausa manual para cerrar en el momento, y un horario de atención por día de la semana que abre y cierra solo. Cuando está cerrada, el cliente ve el cartel y a qué hora reabrís.
No. Tu tienda ya tiene una dirección propia con el nombre de tu local, lista para compartir. Si tenés web, podés enlazarla desde ahí.
Hoy la tienda trabaja con efectivo y transferencia. Si es en efectivo, le pregunta al cliente con cuánto paga y calcula el vuelto para que el repartidor salga con el cambio justo. Los datos de tu cuenta para transferencia se muestran en el checkout.
No. Puede comprar como invitado sin registrarse. Si se crea una cuenta, se le autocompletan los datos, ve el estado de sus pedidos y puede juntar puntos, pero nunca es obligatorio.
Sí. Elegís el estilo según tu rubro, tu color, si va en claro u oscuro, el tamaño de las fotos y la forma de las tarjetas, con una vista previa en vivo mientras lo cambiás.
Probá el flujo completo o escribinos para revisar cómo trabajás hoy.